“Necesito conexión a banda ancha y que funcione bien para poder escribir”
Algo inquieta a Juan Terranova. No deja pasar muchos minutos entre cada una de las veces que da vuelta ese cuadrito de la librería Eterna cadencia -donde presentó Los amigos soviéticos (2009), su novela más reciente- para buscar algún indicio. No saber quién es el escritor ahí retratado no parece dejarlo tranquilo, y la falta de una referencia en forma de plaquita de bronce, como las que llevan los portaretratos de Gabriel García Márquez y Oscar Wilde, no ayuda. Su incertidumbre se transforma en denuncia: “Esto es marketing, tener estas fotitos acá porque es una librería”. Entonces, el escritor, que tiene 33 años, convierte al marketing el política. Los mozos del bar de Eterna cadencia probablemente advertieron extrañados, cuando Juan dejó el local, que la cara de ese escritor en blanco y negro, que quizás ellos tampoco sabían quién era, había sido reemplazada por una foto a color de Martín Sabbatella, dirigente del partido Encuentro por la Democracia y Equidad (EDE), donde Terranova milita.
Sin embargo, su denuncia no es condena. Juan, considerado uno de los escritores de “la joven guardia”, denominador común de un grupo de autores recopilados en un libro homónimo en 2005, entiende al marketing como un elemento instrínseco del ambiente en el que se mueve: “El mundo de la literatura está pegado al mundo del marketing, y no es necesariamente algo malo. Muchos nos acusan (a los escritores de “la joven guardia”) de que no escribimos y vivimos de la promoción, de levantarnos a las secretarias de las editoriales. ¿De qué moral tachamos al marketing? La tachan desde el momento que no la pueden hacer ellos. Yo publiqué once libros y escribí 130 columnas semanales”, resalta.
-¿Por qué no te gusta ser rotulado como un escritor de “la joven guardia”?
- Para empezar, nunca fui guardia y ya empecé a dejar de ser joven. No creo que yo represente a ese colectivo de gente, tengo mi lugar de pertenencia en otro lado, por ejemplo, en La 3era, que es la revista que estoy haciendo ahora y en el partido donde empecé a militar este año.
La política es personaje pero no protagonista en Los amigos soviéticos, que narra la cotidianeidad de un porteño junto a dos amigos rusos, en un constante y espontáneo revisionismo del comunismo soviético, con guiños a la Argentina del 2008, conflicto campo-Gobierno incluído.
-La historia que remite la novela, ¿podría haber ocurrido en otra época?
-No, hubiera sido otra novela. Me interesa que la literatura tenga un lugar de procendencia, que se fije en algún lado. Uno de los grandes capitales simbólicos que tiene el escritor es el presente. Vale la pena contar historias sobre lo que pasa hoy y acá.
-¿Cómo llevás a cabo tu proceso de escritura, con este anclaje en el presente que te gusta que lleve como marca?
-Siempre tengo muchas ideas en la cabeza, que probablemente nunca escriba, y las anoto. Cuando encuentro la solución performativa para esa idea, la forma de escribirla, el libro sale. Hay una pata en mi escritura que tiene que ver con incluir cosas que me van pasando, en forma anecdótica. Pero también está la otra pata que es la web. Trabajo mucho con materiales, tengo archivos de Word organizados. En otra época, cuando escribí mi primera novela, El caníbal (2002), trabaja con recortes de diario.
-Hiciste una transición de papel a la web, ¿hoy podrías escribir sin internet?
-No, necesito conexión a banda ancha y que funcione bien para poder escribir, sino me siento desnudo. Si existe esa famosa cabaña en el bosque, donde los periodistas se retiran a escribir una gran obra, por favor que la mía tenga wi fi.
Juan -que hoy vive “un poco de los libros, un poco de la docencia y un poco del periodismo”, al que define como “el peor oficio del mundo”- es un confeso adicto a internet que define a Facebook como “el nuevo porno”. “Hay una idea de espiar en el Facebook, un placer voyeurista de que tiene que ver con mirar la intimidad del otro”, explica. Además, agrega que permanece horas mirando fotos en esa plataforma y que colecciona imágenes de fiestas de disfraces. “Es un experimento social que me encanta -expresa-, es una de las actividades literarias a la que más tiempo le dedico”. Sin embargo, confiesa que aún no sabe como trasladará este ejercicio a su literatura.
El escritor, que tiene un blog, una cuenta en Twitter y, por supuesto, Facebook, considera a la explosión tecnológica como la tercera revolución industrial.
-¿Qué implicancias tiene esto, tanto a nivel social como literario?
-Está cambiando el tejido social, la forma de relacionarnos. Lo que llama la atención es que los escritores no reaccionen contra esto más rápido, que en lugar de escribir sobre este fenómeno lo sigan haciendo sobre sus yo internos aburridos. Uno de los grandes temas de la literatura, como es la infidelidad, se reconfigura totalmente a partir de la tecnología en comunicaciones. Si Madame Bovary viviera hoy tendría tres celulares, se la pasaría chateando y sería fanática del Blackberry. Se juntarían la pasión de la mina por la lectura con la pasión por engañar al marido.
Un excelente navegador de la web que escribe libros
-Juan Terranova nació en Buenos Aires el 28 de diciembre de 1975.
-Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires.
-Hizo una maestría en Sociología de la cultura en 2002 .
-También en 2002, publicó El caníbal, su primera novela.
-En 2005, se publicó La joven guardia, una antología de autores jóvenes que incluía cuentos suyos.
-Trabajó durante años en la sección de cultura del diario Perfil, de donde lo echaron en 2007.
-Tiene once libros publicados, entre ellos, El pornógrafo (2005), Mi nombre es Rufus (2008) y Lejos de Berlín (2009).
-Entre 2005 y 2008 escribió en el blog ¿Cuál es la pregunta, Terranova?-En la actualidad, tiene un blog llamado El conejo de la suerte.
-Se define en el perfil de su cuenta de Twitter de la siguiente manera: “Nací en Buenos Aires, escribo libros y soy un excelente nadador”.
-De acuerdo a su Facebook, sus intereses son James Joyce, el tango, el nazismo, el comunismo soviético, los rinocerontes, los duraznos y Roberto Arlt.
-Tiene 869 amigos en Facebook.
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jueves, 3 de diciembre de 2009
martes, 1 de septiembre de 2009
Entrevista sobre el novelista solitario
“La literatura de Auster colapsó por la cobertura mediática”
Según el análisis de Juan Forn, escritor y periodista, el autor estadounidense quedó atrapado en el tiempo, olvidando así su abierta originalidad. Sin embargo, esta carencia de ideas se ve compensada con su paisaje narrativo, Brooklyn.
La pluma de Paul Auster, uno de los escritores más relevantes de Estados Unidos, dejó de funcionar cuando la cobertura mediática de los medios de difusión desgastaron su figura, sin antes prevenir que él no volvería a ser quién fue: el creador de la ficción signada por la casualidad y la soledad.
En la entrevista, el escritor y periodista argentino Juan Forn, fiel seguidor y especialista en literatura norteamericana, hará mención del porqué de la falta de convicción en la voz del narrador en cuestión, de cómo el atentado terrorista a las Torres Gemelas, del 11 de septiembre de 2001, evidenció esa carencia y del modo en que refleja Auster la experiencia propia en las obras.
- El último libro de Paul Auster, Un hombre en la oscuridad, nació a partir del atentado a las Torres Gemelas, en 2001. Según él, “el 11-09 cambió el curso de la historia, haciéndonos entrar en un período ominoso”. ¿Cómo influyó este acontecimiento en su literatura? ¿Cómo lo profesó?
- Yo creo que este libro reivindica que Auster se quedó sin originalidad. Pone como excusa el 2001 porque no tiene una manera nueva de contar nada. Muchas veces, a algunos escritores les pasa que construyen un mundo propio, que le sale muy bien en los primeros libros y que después es como que no encuentran nada nuevo qué decir, y así es como sus libros anteriores reaparecen.
- ¿Por qué crees que le sucedió eso?
- Cuando navegué el libro comprobé la sensación de lo que les pasa a los norteamericanos con el 11-09: están tan shockeados y tienen tantas ganas de tenerse lástima a sí mismos, que no pueden mirar el tema con objetividad. No logran representarlo.
- ¿Tendrá que ver con que no estaban preparados para una tragedia semejante?
- Totalmente, y tipos como él, uno de los más importantes de la literatura norteamericana, no pudo contar nada con una novela.
- ¿En qué momento notaste la falta de originalidad en sus libros?
- Si comparás este último con el primero, La invención de la soledad (1988), que fue su presentación ficcional, con él se fue para arriba, fue construyendo un mundo cada vez más complejo, que duró más o menos hasta Leviatán(1992). Después se mantuvo en una especie de meseta en donde no agregaba nada nuevo. Luego empezó a derrumbarse, a caerse sólo; sentís que a la voz narradora le falta convicción.
- ¿Eso es porque se le agotaron los recursos?
- Un escritor no tiene la obligación de estar a la altura de su mejor performance. Pero hay una serie de recursos de oficio que te permiten estar, aunque no estés especialmente inspirado, con un nivel de dignidad por encima de la media. Por otro lado, si el escritor no está conforme con lo que escribió puede no publicarlo, ¿si no para qué abrió la boca si no tiene nada para decir? Y tengo la sensación de que Auster colapsó por la cobertura mediática.
- ¿En qué sentido de lo mediático?
- En cuanto al efecto de lo mediático sobre tu persona. Llega un punto del día donde él ya es Paul Auster. Además, si vos te pasaste todo el día repitiendo cosas que hiciste hace diez, veinte o treinta años atrás, cuando te sentás a escribir, ¿cómo conseguís algo nuevo y novedoso, si te estás copiando a vos mismo todo el santo día? Creo que es una perversidad de la legitimación actual, tanto en el arte como en todos los rubros. Es tal la exposición mediática que te obligan a actuar de vos mismo para poder preservar tu reconocimiento.
- Para hacer hincapié a la inspiración de Auster, que antes hilaste un poco en una de tus respuestas: en sus obras remarca mucho Brooklyn, su lugar para crear historias… ¿Qué importancia le da al sitio al que pertenece para escribir?
- En su caso en particular fue muy importante. Una de las cosas con las que se volvió cada vez más complejo y emocionante fue con su escenario literario. Al principio era más neutro, mucho más impersonal, y a partir de un libro- que luego fue llevado al cine- descubrió que podía utilizar ese escenario como paisaje narrativo. Curiosamente en aquellos libros posteriores a Leviatán lo que más resalta es el paisaje.
- ¿Ese cambio lo volvió más personal?
- No, creo que lo hizo más naturalista. Los norteamericanos son muy realistas, pero él es un caso especial, muy extraño, hace un realismo espectral. Y en los últimos libros su paisaje se ha vuelto más realista, muy brooklyniano.
- Auster sostiene que “la ficción es el intento de entender vidas ajenas”. Sin embargo, en la mayoría de sus libros refleja sus angustias e ideales. ¿Compartís su afirmación?
- No. Me parece que él sí habla de su vida en sus obras. La cuestión es que siempre es más fácil ver las cosas desde afuera. Por lo general, los escritores hablan de sí mismos, pero lo niegan…Cuando escribís no te das cuenta de lo autobiográfico que estás siendo.
- Hay dos características notables en su ficción: por un lado, la soledad de sus personajes; por el otro, las casualidades. ¿Cómo podrías explicarlo, teniendo en cuenta que la mayoría de sus personajes se encuentran, refutando así que no están solos?
- Si bien fue el que inventó lo que muchos llaman “el momento Auster”, una manera tan enroscada y llena de casualidades de contar historias, donde sus personajes se encuentran, la soledad también puede identificarse. Y ahí está la cuestión de la soledad, sus personajes viven en soledad, están encerrados en sí mismos.
- ¿Eso parte de la experiencia propia del autor?
- Sí, él es de esas personas que leés y sentís como que las novelas están escritas en un lugar vacío, solitario. Y estoy seguro de que eso refleja la vida de él: te da la impresión de que nunca se ocupó de sus hijos y que se pasó toda la vida encerrado, leyendo y escribiendo.
“La literatura de Auster colapsó por la cobertura mediática”
Según el análisis de Juan Forn, escritor y periodista, el autor estadounidense quedó atrapado en el tiempo, olvidando así su abierta originalidad. Sin embargo, esta carencia de ideas se ve compensada con su paisaje narrativo, Brooklyn.
La pluma de Paul Auster, uno de los escritores más relevantes de Estados Unidos, dejó de funcionar cuando la cobertura mediática de los medios de difusión desgastaron su figura, sin antes prevenir que él no volvería a ser quién fue: el creador de la ficción signada por la casualidad y la soledad.
En la entrevista, el escritor y periodista argentino Juan Forn, fiel seguidor y especialista en literatura norteamericana, hará mención del porqué de la falta de convicción en la voz del narrador en cuestión, de cómo el atentado terrorista a las Torres Gemelas, del 11 de septiembre de 2001, evidenció esa carencia y del modo en que refleja Auster la experiencia propia en las obras.
- El último libro de Paul Auster, Un hombre en la oscuridad, nació a partir del atentado a las Torres Gemelas, en 2001. Según él, “el 11-09 cambió el curso de la historia, haciéndonos entrar en un período ominoso”. ¿Cómo influyó este acontecimiento en su literatura? ¿Cómo lo profesó?
- Yo creo que este libro reivindica que Auster se quedó sin originalidad. Pone como excusa el 2001 porque no tiene una manera nueva de contar nada. Muchas veces, a algunos escritores les pasa que construyen un mundo propio, que le sale muy bien en los primeros libros y que después es como que no encuentran nada nuevo qué decir, y así es como sus libros anteriores reaparecen.
- ¿Por qué crees que le sucedió eso?
- Cuando navegué el libro comprobé la sensación de lo que les pasa a los norteamericanos con el 11-09: están tan shockeados y tienen tantas ganas de tenerse lástima a sí mismos, que no pueden mirar el tema con objetividad. No logran representarlo.
- ¿Tendrá que ver con que no estaban preparados para una tragedia semejante?
- Totalmente, y tipos como él, uno de los más importantes de la literatura norteamericana, no pudo contar nada con una novela.
- ¿En qué momento notaste la falta de originalidad en sus libros?
- Si comparás este último con el primero, La invención de la soledad (1988), que fue su presentación ficcional, con él se fue para arriba, fue construyendo un mundo cada vez más complejo, que duró más o menos hasta Leviatán(1992). Después se mantuvo en una especie de meseta en donde no agregaba nada nuevo. Luego empezó a derrumbarse, a caerse sólo; sentís que a la voz narradora le falta convicción.
- ¿Eso es porque se le agotaron los recursos?
- Un escritor no tiene la obligación de estar a la altura de su mejor performance. Pero hay una serie de recursos de oficio que te permiten estar, aunque no estés especialmente inspirado, con un nivel de dignidad por encima de la media. Por otro lado, si el escritor no está conforme con lo que escribió puede no publicarlo, ¿si no para qué abrió la boca si no tiene nada para decir? Y tengo la sensación de que Auster colapsó por la cobertura mediática.
- ¿En qué sentido de lo mediático?
- En cuanto al efecto de lo mediático sobre tu persona. Llega un punto del día donde él ya es Paul Auster. Además, si vos te pasaste todo el día repitiendo cosas que hiciste hace diez, veinte o treinta años atrás, cuando te sentás a escribir, ¿cómo conseguís algo nuevo y novedoso, si te estás copiando a vos mismo todo el santo día? Creo que es una perversidad de la legitimación actual, tanto en el arte como en todos los rubros. Es tal la exposición mediática que te obligan a actuar de vos mismo para poder preservar tu reconocimiento.
- Para hacer hincapié a la inspiración de Auster, que antes hilaste un poco en una de tus respuestas: en sus obras remarca mucho Brooklyn, su lugar para crear historias… ¿Qué importancia le da al sitio al que pertenece para escribir?
- En su caso en particular fue muy importante. Una de las cosas con las que se volvió cada vez más complejo y emocionante fue con su escenario literario. Al principio era más neutro, mucho más impersonal, y a partir de un libro- que luego fue llevado al cine- descubrió que podía utilizar ese escenario como paisaje narrativo. Curiosamente en aquellos libros posteriores a Leviatán lo que más resalta es el paisaje.
- ¿Ese cambio lo volvió más personal?
- No, creo que lo hizo más naturalista. Los norteamericanos son muy realistas, pero él es un caso especial, muy extraño, hace un realismo espectral. Y en los últimos libros su paisaje se ha vuelto más realista, muy brooklyniano.
- Auster sostiene que “la ficción es el intento de entender vidas ajenas”. Sin embargo, en la mayoría de sus libros refleja sus angustias e ideales. ¿Compartís su afirmación?
- No. Me parece que él sí habla de su vida en sus obras. La cuestión es que siempre es más fácil ver las cosas desde afuera. Por lo general, los escritores hablan de sí mismos, pero lo niegan…Cuando escribís no te das cuenta de lo autobiográfico que estás siendo.
- Hay dos características notables en su ficción: por un lado, la soledad de sus personajes; por el otro, las casualidades. ¿Cómo podrías explicarlo, teniendo en cuenta que la mayoría de sus personajes se encuentran, refutando así que no están solos?
- Si bien fue el que inventó lo que muchos llaman “el momento Auster”, una manera tan enroscada y llena de casualidades de contar historias, donde sus personajes se encuentran, la soledad también puede identificarse. Y ahí está la cuestión de la soledad, sus personajes viven en soledad, están encerrados en sí mismos.
- ¿Eso parte de la experiencia propia del autor?
- Sí, él es de esas personas que leés y sentís como que las novelas están escritas en un lugar vacío, solitario. Y estoy seguro de que eso refleja la vida de él: te da la impresión de que nunca se ocupó de sus hijos y que se pasó toda la vida encerrado, leyendo y escribiendo.
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martes, 7 de julio de 2009
Entrevista a Juan Travnik: "Yo no podría explicar la existencia de Dios a través de una fotografía"

Una fotografía abarca, para Juan Travnik, dos pasiones: arte y análisis social. Desde 1970, cuando realizó su primera exposición, su obra ha girado en torno a fenómenos inherentes a la conformación política de la sociedad Argentina, sin dejar nunca de lado el contenido artístico. Su más reciente exposición, “Malvinas”, es un claro ejemplo de esto. El objetivo de Travnik, que desde 1998 dirige la FotoGalería del Teatro San Martín, fue instaurar a través de ella un debate en torno a la Guerra de Malvinas. Para esto, apeló a mover la sensibilidad del espectador, cualidad a la que le confiere una gran importancia, para que se generaran en él preguntas.
Una conversación distendida en su departamento en Buenos Aires, donde también ejerce la docencia, deja entrever la incidencia que tiene para Juan Travnik la fotografía en lo social y viceversa.
Susan Sontag plantea que la imagen se ha impuesto como la manera de conocer moderna, ¿coincide con esta visión?
Opino que la fotografía es una forma de conocimiento engañosa porque, como todo lenguaje, debería ser posible de decodificar de una manera inequívoca. Las imagenes fotográficas muchas veces son ambiguas, cambian su sentido según el texto que se adjunte. No se puede conocer todo a través de una fotografía. Se puede ver un acontecimiento muy fotogafiado como una guerra, y te podés dar cuenta de quién pudo haberla ganado, te podés dar cuenta de quienes contra quienes se peleaban, pero nunca de porqué se peleaban. Osea que hay cosas que la fotografía no puede explicar. Es una forma de expresión muy interesante para transmitir cosas que oralmente o de manera escrita no se pueden transmitir, pero tiene limitaciones. Yo no podría explicar la existencia de Dios a través de la fotografía. Creo que al conocimiento se accede por medio de la fotografía pero nunca presindiendo del uso de la palabra.
Entonces, la relación entre imagen y palabra sería esta, ¿se tienen que complementar para llegar al conocimiento?
Es decir, la fotografía tiene una relación muy directa con la realidad. Podemos afirmar que no hay posibilidad alguna de que exista la fotografía si no hay una realidad a la que fotografiar. Yo no puedo fotografiar un sueño, tengo que crear ese sueño en la realidad y fotografiarlo. Entonces, la fotografía aparece como una suerte de reemplazo de esa realidad. Habitualmente la gente le da a la imagen un valor de creediblidad muy grande, el común de nosotros piensa que lo que ve en una fotografía ha existido la manera que se ve en la fotografía. Y esto último es un error. Porque la fotografía da cuenta de que ha existido, pero no necesariamente de esa forma.
Respecto a la ambigüedad de la fotografía, de que que muestra solo partes y no totalidades, es decir fragmentos pero inconexos entre sí ¿Que papel juegan el conocimiento y cultura general en la sociedad a la hora de darle continuidad a lo que reflejan las imágenes?
La formación y la sensibilidad son dos elementos que necesariamente posibilitan una mejor lectura tanto en el campo de las artes como en el campo de la comunicación masiva. Es un tema complicado porque a veces se puede pensar que uno pone el saber sobre otras necesidades básicas y en la Argentina es una obscenidad que haya un chico que se muere de hambre. Evidentemente es más importante que el chico coma que el chico sepa. Es muy probable que si el chico come y después sabe, sus hijos no tengan que pasar hambre. Porque el mayor aliado de la dominación de las clases menos económicamente menos pudientes, el mayor factor para que puedan ser dominadas es la falta de educación. En ese sentido hay muchos intereses que van a trabajar para que la educación siempre esté debajo de un nivel determinado.
¿Qué consecuencias trae la propagación o el arraigo que tiene la imagen en el mundo actual, el desarrollo de la tecnología y la posibilidad de registrar todo en todo momento?
En los últimos años ha habido un hecho muy importante relacionado a la posibilidad de registro que da la tecnología. Fue el tema de las fotografías de Abu Ghraib en la cárcel de Sadam Husein (donde se muestran soldados iraquíes torturados). Susan Sontag habla, en un ensayo sobre el hecho, de qué le pasa a una sociedad cuando el verdugo se saca una foto a sí mismo. Aún en las más crueles de las dictaduras, la cara del verdugo trata de no verse y no hace de gala de lo que estaba haciendo ante su familia o amigos. En Abu Ghraib una chica que era camarera seis meses antes termina siendo quien humilla, tortura y denigra a estos iraquíes y se saca una foto con ellos como si fueran animalitos con el objetivo claro de mandarlo a su pueblo para que su familia y sus amigos lo vean. Entonces, esto es como un quiebre muy importante, como una alerta, es decir, ¿qué es lo que pasa en una sociedad que engendra una persona que lleva una vida normal pero que seis meses después comete esas barbaridades y con orgullo se saca una fotografía y se la manda a la gente que la rodea?
Estas fotografías que muestran violencia, ¿nos acostumbran a ver cosas a las que antes no estábamos acostumbrados, las hace naturales y hace que se generen más? ¿O se hicieron tan normales estas situaciones que las imágenes no pueden más que reflejarlas?
Yo creo que por lo general los hechos de violencia no tienen que ver con esto. La inequidad, una doble moral para hablar en contra de el uso de las drogas y, a la vez, permitir que el paco destruya la cabeza de un montón de pibes son los verdaderos motivos de esta violencia irracional. La mayor razón es la falta de justicia social. Me parece terrible el abuso del poder sobre el otro. El problema no es la pobreza, es la falta de equidad. Cuando alguien gana dos mil veces más que otro, no se puede pretender que no haya en algún momento algún acto de violencia. Y aparte este que gana tanto más se lo refriega al otro en la cara a través de la televisión, desde los medios se impulsa esto.
Por Lucila Pinto
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Impacto sonoro en Buenos Aires: conciencia, respeto y ley
En la actualidad, la provincia de Buenos Aires sufre los trastornos ocasionados por la elevada contaminación acústica que se viene desarrollando, como consecuencia de las acciones del hombre.
El ruido constituye uno de los males que ya forman parte de la vida cotidiana de las personas, y del paisaje céntrico de Buenos Aires. Así, las sociedades modernas conviven con el ruido, pero desconocen sus efectos irreversibles. La contaminación sonora crece junto al desarrollo urbano y afecta, cada vez más, la calidad de vida de la gente y deteriora, sin límites, al medio ambiente. Según un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) Buenos Aires es la ciudad más ruidosa de América Latina, y cuarta en el mundo, después de Tokio, París y Nueva York. Hay varias fuentes sonoras que deterioran, entre ellas, la construcción de edificios: en los últimos cinco años se registró un boom inmobiliario, sin medir cuánto pudo haber contaminado acústicamente. La arquitecta María Isabel Tortora, directora de Ordenamiento Ambiental de San Fernando, detalló, a lo largo del reportaje, las causas, medidas, proyectos, y consecuencias que circulan entorno al agravante que cobró mayor peso en los últimos años: la contaminación acústica.
- ¿Por qué cree que, a la hora de realizar una edificación, la empresa constructora no recapacita de que le está haciendo un mal enorme a la sociedad y al ambiente?
- A mi entender, la construcción, antes del problema que se desató entre el Gobierno y el sector rural, era uno de los motores de la economía, y un gran generador de empleo. Es por eso que a la hora de llevar a cabo un proyecto, los realizadores piensan en el dinero. No obstante, sí estoy convencida de que la multiplicación indiscriminada de torres en los barrios de la provincia de Buenos Aires, en los que predominan las casas bajas, pone la red de servicios al borde del colapso, aumenta la contaminación visual y sonora, aumenta el caos vehicular y altera, drásticamente, la fisonomía tradicional de los barrios.
- ¿Qué medidas, en este caso, desde el municipio de San Fernando se toman? ¿Existen reglamentaciones? Y, si las hay, ¿se cumplen?
- Por supuesto que existen normas y leyes que protegen la preservación y restauración del patrimonio natural, urbanístico, arquitectónico y de la calidad visual y sonora. En el caso de San Fernando, se aplica el que tiene mayor fuerza y alcance: el Código de Prevención de la Contaminación Ambiental, donde se establecen normas referidas a ruidos y vibraciones provenientes de Fuentes Fijas, de Fuentes Fijas Transitorias, y en relación a los niveles de ruidos provenientes de Fuentes Móviles.
- Recién dijo que en el Municipio, donde dirige, se aplica el Código de mayor fuerza y alcance. ¿Por qué lo denominó así? ¿Hay trabas?
- No es que hayan trabas, pero lamentablemente el es único que ampara a una persona en caso de que se encuentre en una situación en la que es víctima de ruidos externos, provocados, en este caso, por construcciones, y me gustaría atreverme a decir “construcciones de cualquier índole”, porque las construcciones de fábricas, donde los ruidos llegan para quedarse, son las que más perjudican. Y, respecto a las trabas, en muy pocos casos se respetan los ordenamientos, como dije antes, es una cuestión económica, al constructor le interesa el dinero.
- Entonces, ¿dónde estaría el control sonoro?
- La mayoría de las obras se amparan en que realizan sus operaciones en horarios de trabajo. Pero de ahí a que haya un control del ruido que ocasionan, no.
- Es decir que desde la Municipalidad no se exige que se hagan “mapas acústicos o de ruido”.
- No. Ni siquiera se hizo a nivel general, es decir, para San Fernando.
- El tema de la contaminación ambiental sonora es muy complejo, ya que perjudica la vida de las personas y del medio en que vivimos. ¿Cuáles son las soluciones posibles?
- Solucionar el problema de la contaminación sonora urbana requiere del diseño y de la aplicación de políticas oficiales que se basen en evidencias científicas. El año pasado se aprobó, por la Cámara de Diputados, una propuesta nacional de la Ley Nacional de Ruido, que contempla la problemática del ruido en forma integral. Desde ese momento no tuvimos más noticias de lo que ocurrió con el proyecto.
- ¿El Poder Ejecutivo debería hacerse cargo de la situación?
- Es una obligación, como también lo es para cada municipio. Si actuáramos juntos, los resultados se verían a corto plazo. El ojo está puesto en la contaminación producida por los transportes, tanto individuales como colectivos. Ahí habría que atacar en primera instancia. Por ejemplo, los edificios, de gran altura, ubicados en avenidas o calles muy transitadas, reciben un mayor impacto sonoro. Los departamentos ubicados en la zona superior de la torre están menos protegidos porque el ruido no rebota, entonces sus habitantes están más desprotegidos. En cambio, la gente que vive en los primeros pisos tiene el amparo de las casas y de los árboles. Reitero, se debe instrumentar un plan de remediación acústica.
- Técnicamente, ¿cómo se puede combatir el exceso de sonido, tanto industrial como comunitario?
- Resulta obvio que sería produciendo menos ruido. No obstante, es evidente que llegar a ese punto es muy costoso, pero existen técnicas como la instalación de pantallas o sistemas de protección entre el foco de ruido de automóviles y otros transportes, y los oyentes. Otra opción, que es para la protección de una familia, por ejemplo, sería recubrir con materiales aislantes las paredes de casas o edificios, las maquinas generadoras de ruido, entre otras cosas.
- Es evidente que son las conductas inadecuadas de las personas las que producen la contaminación ambiental y, por ende, la sonora. Un caso muy fuerte que se vive es la presencia de los celulares. A nivel colectivo, ¿cómo se cura este mal?
- Además de las leyes que se deberían desarrollar, hay otro gran problema: el respeto. Por eso, también considero adecuado y necesario que para aminorar la contaminación sonora -consecuencia de fuentes que emiten ruidos como transportes, industrias, construcciones, locales públicos, y la tecnología- se deberían promover programas educativos, cuyos objetivos sean concienciar a la población para que se involucre en la problemática ambiental y en el respeto por sus vecinos.
Por Agustina Heb
El ruido constituye uno de los males que ya forman parte de la vida cotidiana de las personas, y del paisaje céntrico de Buenos Aires. Así, las sociedades modernas conviven con el ruido, pero desconocen sus efectos irreversibles. La contaminación sonora crece junto al desarrollo urbano y afecta, cada vez más, la calidad de vida de la gente y deteriora, sin límites, al medio ambiente. Según un estudio realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) Buenos Aires es la ciudad más ruidosa de América Latina, y cuarta en el mundo, después de Tokio, París y Nueva York. Hay varias fuentes sonoras que deterioran, entre ellas, la construcción de edificios: en los últimos cinco años se registró un boom inmobiliario, sin medir cuánto pudo haber contaminado acústicamente. La arquitecta María Isabel Tortora, directora de Ordenamiento Ambiental de San Fernando, detalló, a lo largo del reportaje, las causas, medidas, proyectos, y consecuencias que circulan entorno al agravante que cobró mayor peso en los últimos años: la contaminación acústica.
- ¿Por qué cree que, a la hora de realizar una edificación, la empresa constructora no recapacita de que le está haciendo un mal enorme a la sociedad y al ambiente?
- A mi entender, la construcción, antes del problema que se desató entre el Gobierno y el sector rural, era uno de los motores de la economía, y un gran generador de empleo. Es por eso que a la hora de llevar a cabo un proyecto, los realizadores piensan en el dinero. No obstante, sí estoy convencida de que la multiplicación indiscriminada de torres en los barrios de la provincia de Buenos Aires, en los que predominan las casas bajas, pone la red de servicios al borde del colapso, aumenta la contaminación visual y sonora, aumenta el caos vehicular y altera, drásticamente, la fisonomía tradicional de los barrios.
- ¿Qué medidas, en este caso, desde el municipio de San Fernando se toman? ¿Existen reglamentaciones? Y, si las hay, ¿se cumplen?
- Por supuesto que existen normas y leyes que protegen la preservación y restauración del patrimonio natural, urbanístico, arquitectónico y de la calidad visual y sonora. En el caso de San Fernando, se aplica el que tiene mayor fuerza y alcance: el Código de Prevención de la Contaminación Ambiental, donde se establecen normas referidas a ruidos y vibraciones provenientes de Fuentes Fijas, de Fuentes Fijas Transitorias, y en relación a los niveles de ruidos provenientes de Fuentes Móviles.
- Recién dijo que en el Municipio, donde dirige, se aplica el Código de mayor fuerza y alcance. ¿Por qué lo denominó así? ¿Hay trabas?
- No es que hayan trabas, pero lamentablemente el es único que ampara a una persona en caso de que se encuentre en una situación en la que es víctima de ruidos externos, provocados, en este caso, por construcciones, y me gustaría atreverme a decir “construcciones de cualquier índole”, porque las construcciones de fábricas, donde los ruidos llegan para quedarse, son las que más perjudican. Y, respecto a las trabas, en muy pocos casos se respetan los ordenamientos, como dije antes, es una cuestión económica, al constructor le interesa el dinero.
- Entonces, ¿dónde estaría el control sonoro?
- La mayoría de las obras se amparan en que realizan sus operaciones en horarios de trabajo. Pero de ahí a que haya un control del ruido que ocasionan, no.
- Es decir que desde la Municipalidad no se exige que se hagan “mapas acústicos o de ruido”.
- No. Ni siquiera se hizo a nivel general, es decir, para San Fernando.
- El tema de la contaminación ambiental sonora es muy complejo, ya que perjudica la vida de las personas y del medio en que vivimos. ¿Cuáles son las soluciones posibles?
- Solucionar el problema de la contaminación sonora urbana requiere del diseño y de la aplicación de políticas oficiales que se basen en evidencias científicas. El año pasado se aprobó, por la Cámara de Diputados, una propuesta nacional de la Ley Nacional de Ruido, que contempla la problemática del ruido en forma integral. Desde ese momento no tuvimos más noticias de lo que ocurrió con el proyecto.
- ¿El Poder Ejecutivo debería hacerse cargo de la situación?
- Es una obligación, como también lo es para cada municipio. Si actuáramos juntos, los resultados se verían a corto plazo. El ojo está puesto en la contaminación producida por los transportes, tanto individuales como colectivos. Ahí habría que atacar en primera instancia. Por ejemplo, los edificios, de gran altura, ubicados en avenidas o calles muy transitadas, reciben un mayor impacto sonoro. Los departamentos ubicados en la zona superior de la torre están menos protegidos porque el ruido no rebota, entonces sus habitantes están más desprotegidos. En cambio, la gente que vive en los primeros pisos tiene el amparo de las casas y de los árboles. Reitero, se debe instrumentar un plan de remediación acústica.
- Técnicamente, ¿cómo se puede combatir el exceso de sonido, tanto industrial como comunitario?
- Resulta obvio que sería produciendo menos ruido. No obstante, es evidente que llegar a ese punto es muy costoso, pero existen técnicas como la instalación de pantallas o sistemas de protección entre el foco de ruido de automóviles y otros transportes, y los oyentes. Otra opción, que es para la protección de una familia, por ejemplo, sería recubrir con materiales aislantes las paredes de casas o edificios, las maquinas generadoras de ruido, entre otras cosas.
- Es evidente que son las conductas inadecuadas de las personas las que producen la contaminación ambiental y, por ende, la sonora. Un caso muy fuerte que se vive es la presencia de los celulares. A nivel colectivo, ¿cómo se cura este mal?
- Además de las leyes que se deberían desarrollar, hay otro gran problema: el respeto. Por eso, también considero adecuado y necesario que para aminorar la contaminación sonora -consecuencia de fuentes que emiten ruidos como transportes, industrias, construcciones, locales públicos, y la tecnología- se deberían promover programas educativos, cuyos objetivos sean concienciar a la población para que se involucre en la problemática ambiental y en el respeto por sus vecinos.
Por Agustina Heb
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lunes, 6 de julio de 2009
"La televisión no tiene ética" - entrevista a Carlos Barragán (guionista y co-conductor de Tarde Negra)
¿Cómo empezaste en el programa?
Yo estoy desde un principio. Antes trabajaba con Lalo Mir y Elizabeth Vernaci en la Rock and Pop. Él se fue de vacaciones y la Negra quedó como conductora suplente durante un mes. Le escribí cosas, le gustaron y cuando empezó Tarde Negra me llamó.
¿Pensás en un público determinado a la hora de escribir los guiones?
Nunca me imagino quién está del otro lado, lo único que tengo en cuenta es si nos va a divertir a nosotros. Calculo hasta donde puede dar cada uno y si el personaje que le estoy dando a la Negra [por Elizabeth Vernaci] la va a divertir, lo mismo para Humberto [Tortonese] y para mí. La medida que yo tengo es que si nos divierte a nosotros divierte a nuestro público.
Entonces, se podría decir que ustedes no están pendientes del público...
Lo que pasa es que no tenemos una respuesta inmediata de toda los que escuchan el programa. La gente que llama, lo hace para decir “qué bueno lo que están haciendo”, y al que no le gusta no llama. No tenemos una medición sobre la efectividad de cada sketch o cada cosa que uno hace. Si nos gusta ya está, la medida somos nosotros.
¿Cómo elegís los temas de los guiones?
Los temas que tocamos son cualquier cosa, en general escapan a la agenda de los medios. Es un programa netamente de entretenimiento pero cuando surge algo muy grande no podés escapar y tenés que hacer una referencia, aunque sea desde otro costado. Por ejemplo, con esto de que los chicos no tienen colegio la Negra me pidió que hagamos consejos de qué hacer con los nenes en casa. Que la negra me diga “hagamos algo con esto que está pasando” es poco común, lo hace cuando sabe que va a rendir y cabe con el humor de acá.
¿Hay mucho de improvisación al aire?
La gente piensa que hay cosas que son totalmente improvisadas y no, los sketchs están guionados de principio a fin. En ellos nos atenemos mucho al guión e improvisamos bastante poco, porque para hacerlo tenemos el resto del programa.
¿Cómo se hace Tarde Negra?
Se hace con lo que está pasando, lo que le pasó a la negra ese día, lo que pasó recién o con algo que está pasando entre nosotros. El programa es ella, es su humor, el humor de ese día, lo que le está pasando, lo que está viviendo, lo que está sufriendo y lo que le hace gracia.
¿Cómo es trabajar con Elizabeth?
La Negra es como una artista, no sólo una conductora. Mete mucho de ella en el programa. Cuando yo construyo un personaje, trato de no dejar mis cosas en el aire. Mi vida no es la de ese que se escucha en la radio. En cambio, creo que la vida de la Negra es bastante más parecida.
¿Como co-conductores tienen toda la libertad que quieren?
Sin dudas, pero no es fácil escapar a lo que la Negra tiñe. Ella es como un continente, nosotros la seguimos.
¿Cuál es tu perspectiva del programa?
Tarde Negra rompió límites por las características de Elizabeth y de Humberto. Si se usan palabras o cuestiones sexuales de altísimo tono siempre tiene que ver con hacer humor. No es sólo la trasgresión o el desenfado. Si hay una guarangada es porque contiene humor, sino no la hay.
¿Qué piensan del alto voltaje que tiene el programa respecto a su horario de emisión?
Es un programa que no es para chicos en un horario en el que ellos podrían estar escuchando la radio. Si yo fuera el responsable algunas cosas no saldrían al aire, pero uno confía en que la gente ya lo conoce y elige si escucharlo o no.
En cuanto a la emisora, ¿se les ha establecido algún tipo de límite respecto al lenguaje?
Esta radio es una maravilla total. Cualquier medio puede dejarte putear al aire, pero, a diferencia de otros, Rock & Pop jamás se metió en la cuestión política. Si yo quiero decir viva Perón, viva el Che o viva Macri, lo digo y acá no hay ningún problema. Eso es fantástico y extraño.
¿Y de parte del organismo oficial, el COMFER, han recibido avisos?
Al principio recibíamos cartas. No se cómo arreglaron, es un tema medio extraño. Las multas son altísimas y si por cada vez que vos te fuiste al carajo te van a cobrar 10 mil pesos, y nosotros nos vamos al carajo veinte veces, es muchísimo, tenés que tener más guita que De Narváez. De todas formas, se ve que les dará más rédito que sigamos puteando y pagar las multas, a lo Tinelli. La tele se maneja de esa manera. La televisión no tiene ética alguna y los que la hacen te lo repiten. Prefieren decir cualquier verdura, de última si no era verdad ya midió el programa y ya lo metieron, ya pasó. Ese ambiente es así de existista.
¿Últimamente les ha llegado algún llamado de atención?
Creo que no (duda). El Comfer está bastante más laxo en sus normas. Además, según mi criterio, es más interesante controlar el tema de la discriminación que el de las puteadas, para eso también está el Comfer.
¿Cómo aborda Tarde Negra esa cuestión, tan delicada para la sociedad?
En ese sentido nuestro programa es antirracista, respetuoso de las diferencias, muy sano a pesar que en el medio se dicen cosas tremendas. Acá cuando decimos “puto” o “poronga” estamos haciendo un laburo en contra de la discriminación. Vos podes ser muy prolijo al hablar de los homosexuales y, al mismo tiempo, estar discriminándolos. Nosotros decimos “los putos de mierda”, pero se hace un laburo casi pedagógico a la sociedad para que no seamos fascistas. Al decir las cosas como son, sin eufemismos, queremos instalar que eso está, que eso existe y que es parte de nosotros.
Yo estoy desde un principio. Antes trabajaba con Lalo Mir y Elizabeth Vernaci en la Rock and Pop. Él se fue de vacaciones y la Negra quedó como conductora suplente durante un mes. Le escribí cosas, le gustaron y cuando empezó Tarde Negra me llamó.
¿Pensás en un público determinado a la hora de escribir los guiones?
Nunca me imagino quién está del otro lado, lo único que tengo en cuenta es si nos va a divertir a nosotros. Calculo hasta donde puede dar cada uno y si el personaje que le estoy dando a la Negra [por Elizabeth Vernaci] la va a divertir, lo mismo para Humberto [Tortonese] y para mí. La medida que yo tengo es que si nos divierte a nosotros divierte a nuestro público.
Entonces, se podría decir que ustedes no están pendientes del público...
Lo que pasa es que no tenemos una respuesta inmediata de toda los que escuchan el programa. La gente que llama, lo hace para decir “qué bueno lo que están haciendo”, y al que no le gusta no llama. No tenemos una medición sobre la efectividad de cada sketch o cada cosa que uno hace. Si nos gusta ya está, la medida somos nosotros.
¿Cómo elegís los temas de los guiones?
Los temas que tocamos son cualquier cosa, en general escapan a la agenda de los medios. Es un programa netamente de entretenimiento pero cuando surge algo muy grande no podés escapar y tenés que hacer una referencia, aunque sea desde otro costado. Por ejemplo, con esto de que los chicos no tienen colegio la Negra me pidió que hagamos consejos de qué hacer con los nenes en casa. Que la negra me diga “hagamos algo con esto que está pasando” es poco común, lo hace cuando sabe que va a rendir y cabe con el humor de acá.
¿Hay mucho de improvisación al aire?
La gente piensa que hay cosas que son totalmente improvisadas y no, los sketchs están guionados de principio a fin. En ellos nos atenemos mucho al guión e improvisamos bastante poco, porque para hacerlo tenemos el resto del programa.
¿Cómo se hace Tarde Negra?
Se hace con lo que está pasando, lo que le pasó a la negra ese día, lo que pasó recién o con algo que está pasando entre nosotros. El programa es ella, es su humor, el humor de ese día, lo que le está pasando, lo que está viviendo, lo que está sufriendo y lo que le hace gracia.
¿Cómo es trabajar con Elizabeth?
La Negra es como una artista, no sólo una conductora. Mete mucho de ella en el programa. Cuando yo construyo un personaje, trato de no dejar mis cosas en el aire. Mi vida no es la de ese que se escucha en la radio. En cambio, creo que la vida de la Negra es bastante más parecida.
¿Como co-conductores tienen toda la libertad que quieren?
Sin dudas, pero no es fácil escapar a lo que la Negra tiñe. Ella es como un continente, nosotros la seguimos.
¿Cuál es tu perspectiva del programa?
Tarde Negra rompió límites por las características de Elizabeth y de Humberto. Si se usan palabras o cuestiones sexuales de altísimo tono siempre tiene que ver con hacer humor. No es sólo la trasgresión o el desenfado. Si hay una guarangada es porque contiene humor, sino no la hay.
¿Qué piensan del alto voltaje que tiene el programa respecto a su horario de emisión?
Es un programa que no es para chicos en un horario en el que ellos podrían estar escuchando la radio. Si yo fuera el responsable algunas cosas no saldrían al aire, pero uno confía en que la gente ya lo conoce y elige si escucharlo o no.
En cuanto a la emisora, ¿se les ha establecido algún tipo de límite respecto al lenguaje?
Esta radio es una maravilla total. Cualquier medio puede dejarte putear al aire, pero, a diferencia de otros, Rock & Pop jamás se metió en la cuestión política. Si yo quiero decir viva Perón, viva el Che o viva Macri, lo digo y acá no hay ningún problema. Eso es fantástico y extraño.
¿Y de parte del organismo oficial, el COMFER, han recibido avisos?
Al principio recibíamos cartas. No se cómo arreglaron, es un tema medio extraño. Las multas son altísimas y si por cada vez que vos te fuiste al carajo te van a cobrar 10 mil pesos, y nosotros nos vamos al carajo veinte veces, es muchísimo, tenés que tener más guita que De Narváez. De todas formas, se ve que les dará más rédito que sigamos puteando y pagar las multas, a lo Tinelli. La tele se maneja de esa manera. La televisión no tiene ética alguna y los que la hacen te lo repiten. Prefieren decir cualquier verdura, de última si no era verdad ya midió el programa y ya lo metieron, ya pasó. Ese ambiente es así de existista.
¿Últimamente les ha llegado algún llamado de atención?
Creo que no (duda). El Comfer está bastante más laxo en sus normas. Además, según mi criterio, es más interesante controlar el tema de la discriminación que el de las puteadas, para eso también está el Comfer.
¿Cómo aborda Tarde Negra esa cuestión, tan delicada para la sociedad?
En ese sentido nuestro programa es antirracista, respetuoso de las diferencias, muy sano a pesar que en el medio se dicen cosas tremendas. Acá cuando decimos “puto” o “poronga” estamos haciendo un laburo en contra de la discriminación. Vos podes ser muy prolijo al hablar de los homosexuales y, al mismo tiempo, estar discriminándolos. Nosotros decimos “los putos de mierda”, pero se hace un laburo casi pedagógico a la sociedad para que no seamos fascistas. Al decir las cosas como son, sin eufemismos, queremos instalar que eso está, que eso existe y que es parte de nosotros.
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